Las imágenes de la crisis
boliviana hacen una síntesis de la historia del capitalismo. El pillaje de oro
y plata organizado por los europeos de México a Potosí fue decisivo para la
creación de las condiciones propicias al desarrollo de la revolución
industrial. Otra parte de la “extracción” engordó el lujo de los ricos y la
iglesia.
Pero los saqueados no estuvieron
pasivos, sus cruentas rebeliones fueron ahogadas en sangre.
A partir de que el geógrafo
Amerigo Vespucci decidió que éramos un mundo nuevo “descubierto” por Europa, de
un plumazo se acabó con la historia de estas tierras. La meta de curas y laicos
fue aculturar, sofocar el lenguaje y la
cosmovisión de los nativos, convertirlos en no-indígenas.
La civilización Maya tenía 2700
años de historia a partir del 1000 antes de Cristo. Usaban el cero, poseían un
calendario de 365 días más exacto que el gregoriano europeo de 1582.
Códices, pictografías, quipus,
obras de arte fueron robados, quemados y con ellos, parte irrecuperable de la
historia. Nos habían “descubierto”.
Pese a los esfuerzos de la cruz y
la espada, la resistencia cultural de los pueblos no cedió nunca. A cada
compleja instrumentación colonial, respondieron dura y pacientemente
Los hombres más lúcidos de la
Revolución de Mayo buscaron base social, identidad en estas comunidades
castigadas. Pese a su formación europea, de la que tomaban nociones
progresistas, es un símbolo Castelli leyendo su proclama ante quechuas, aimaras
y criollos en la “Puerta del Sol”.
“Nosotros, esencialmente, hemos
sido socialistas comunitaristas desde períodos pre-incaicos”, dice el dirigente
indígena boliviano Felipe Quispe. Agrega que no aceptan vender gas a EE.UU.
porque es un monstruo que mata pueblos. Es Bolivia mirándose en el espejo de
Irak.
El auge industrial del mundo
occidental, sólo pudo producirse a expensas de una parte del mundo condenado al
estancamiento, a ver permanentemente truncado su desarrollo.
El presidente boliviano José
Ballivan decretó en 1842 que las tierras de las comunidades indígenas
pertenecían al estado; así de simple. Hubo rebeliones y muerte y luchas.
En mayo de 1945 un presidente
progresista, Gualberto Villarroel, dictó cuatro decretos por los que se abolía
la mita, el ponginaje y toda forma de servidumbre. Los poderosos señores de las
tierras y las minas lo derrocaron y lo colgaron en la plaza Murillo en julio de
1946. La servidumbre fue repuesta.
El 19 y el 20 de diciembre,
Buenos Aires descubrió dolorosamente que no era Europa, era también
Latinoamérica. La misma miseria, humillación, saqueo muerte que Bolivia,
Brasil, Ecuador, Perú.
El presidente Bush representa a
la petrolera Harkins; el vicepresidente, a la Halliburton; Condolezza Rice, a
la Exxon y a la Texaco. Creemos que Rumsfeld pertenece al directorio de la
Occidental. Todos de uno en uno apoyaron al presidente Sánchez de Losada.
El gringo retribuyó el gesto. Con
su acento norteamericano dijo que el pueblo movilizado podría tener conexiones
con grupos terroristas. Fiel al discurso del amo yanqui.
La española (¿española?)
YPF-Repsol se encargará de la construcción del gasoducto junto a la Pacific
LNG, British gas, Pan American Energy LLC.
Miles de trabajadores y
campesinos indígenas marchan por La Paz, Oruro, El Alto, Potosí, Sucre
Cochabamba, Santa Cruz contra la entrega del gas, miles de bolivianos y
argentinos -entre ellos nuestras Madres- marcharon en Buenos Aires en
solidaridad con los de Bolivia,
El presidente Losada entra en la
historia de este siglo con las patas manchadas de sangre. Va detrás de De la
Rúa, el presidente de la Alianza. Ambos comienzan el relato del siglo en el
lugar de los cipayos, las espaldas cargadas de sus asesinatos, el precio
inmundo de servir al amo.
El capitalismo es un árbol sin
hojas y sin savia, que se pudre desde adentro. Se recuerda un epígrafe que
decía: "la desdicha y la inhumanidad del capitalismo es haber matado al
hombre en alguna parte".